Viendo la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron. Y tomando la palabra, les enseñaba diciendo:
Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos.
Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra.
Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados.
Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos serán saciados.
Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.
Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.
Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios.
Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos.
Bienaventurados seréis cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa.
Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos; pues de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros.
Mateo 5, 1 – 12
Biblia de Jerusalén
La palabra "Bienaventurados" (que viene del griego “Macario”) puede ser también traducida como "Feliz" o "Dichoso " y significa una alegría profunda e interior que está relacionada con la paz y el gozo.
Estas bienaventuranzas constituyen el nuevo programa del reinado de Dios, son enunciados de valor y no mandatos como el decálogo de los mandamientos; son una invitación a superarse constantemente. De manera que, Dios que te eligió, te está hablando a través de estos enunciados para invitarte a descubrir los valores de Su Reino en las dificultades por las que estas atravesando. La felicidad que ofrece Dios es total y duradera. Él tiene grandes bendiciones para ti, ¡alégrate y ponte contento porque las bendiciones serán abundantes! Si verdaderamente quieres ser un "Macario", esfuérzate todos los días por vivir de acuerdo al Evangelio.
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